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Ante la incertidumbre, cada voto es crucial: ¡vote!

Cada voto cuenta. Cada voto importa. Pero para usted, el suyo y el de la gente que lo rodea es el más importante de todos. Porque votar denota interés y participación, aunque sea en el nivel primario que constituye el voto. Porque si vota y no votó antes, esa puede ser la antesala a otros cambios, a otras mejoras en su vida, en todo aquello que usted puede controlar. Incluyendo hacer que otra gente vote. Incluyendo difundiendo escritos que - como éste - le dicen que se sacuda todo y que, esta vez, por ser esta vez, vaya y vote. Por sus intereses.
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South Floridians mark their ballots during the last day of early voting in Miami Beach, Fla., Saturday, Nov. 3, 2012. Despite record turnout in many parts of the state, Florida Gov. Rick Scott rejected calls to extend early voting through Sunday to help alleviate long lines at the polls. (AP Photo/Alan Diaz)
South Floridians mark their ballots during the last day of early voting in Miami Beach, Fla., Saturday, Nov. 3, 2012. Despite record turnout in many parts of the state, Florida Gov. Rick Scott rejected calls to extend early voting through Sunday to help alleviate long lines at the polls. (AP Photo/Alan Diaz)

voto

Escribo esto faltando horas para la culminación de las elecciones presidenciales y legislativas en Estados Unidos.

En este momento, entre una relección del demócrata Barack Obama o la elección del republicano Mitt Romney, lo único seguro es la incertidumbre.

Y la incertidumbre reina, porque encuesta tras encuesta, a medida que se acerca el momento de apertura de las urnas, informa que existe paridad en la intención de voto de los participantes en los comicios estadounidenses.

La sensación de incertidumbre persiste pese a datos adicionales como el voto temprano y la división de sondeos por estado y votos electorales.

El voto temprano, que permite a la gente votar personalmente en 22 estados y por correo en 35, alcanzó esta vez proporciones épicas: quizás llegue al 40 por ciento del total de votantes. Pero al parecer, la paridad también existe allí, al menos en algunos estados.

Eso sí: los sondeos por estado dan una leve ventaja al Presidente. Pero son eso, sondeos de la intención del voto en el momento de preguntársele al encuestado por quién piensa votar el martes 6 de noviembre. Le dan una ventaja a Obama, de 281 votos electorales potenciales contra solo 191 para Romney, según la encuesta de encuestas del Huffington Post.

Es el signo más fuerte del fin de la incertidumbre, pero como en los comicios por estado gana todos los votos electorales quien logre la mitad más un voto, y como las diferencias en cada uno de los llamados estados indecisos son del orden del 1 al 5 por ciento, pues mil cosas pueden pasar.

Luego, como escribí en "Tres escenarios de pesadilla", podría suceder uno o más de lo siguiente: paridad de electores, conteos especiales en uno o más estados, o una sucesión ininterrumpida e interminable de demandas judiciales, todo lo que llevará a postergar la decisión.

Para terminar, la Sorpresa de Octubre que vaticinaba - un evento de último momento que puede cambiar las opiniones de los votantes y decidir la contienda - no fue causado por ningún partido. No fue ninguna revelación, declaración o acusación, sino el huracán Sandy. Y aunque las autoridades han sido rápidas en ofrecer ayuda a los damnificados, quedan dudas de si en partes de la costa Este se van a poder celebrar normalmente la elección, con millones de votos potencialmente en duda.

Todo eso lleva a una sola deducción. Una verdad que existe siempre, pero que ahora es axiomática: cada voto cuenta. Cada voto importa. Por quien sea: su candidato presidencial, o al Congreso, su concejal preferido, la propuesta de ley que usted favorece.

Ahora sí, depende de usted.

Y doblemente, si usted es un votante latino.

Doblemente, porque tradicionalmente los latinos han votado menos que cualquier otro grupo. Primero, porque de los 52,045,277 hispanos en Estados Unidos (según cifras del Censo, de julio de 2011), alrededor de 11 millones - no existen cifras exactas y seguramente el número es menor actualmente - son indocumentados. Segundo, porque la proporción de menores de la edad de voto de 18 años, 22 por ciento, es mayor que su proporción en el total de la población, 16.7 por ciento, dejando menos personas aptas para ejercer su deber cívico.

Pero además, porque solamente el 49.9 por ciento de los hispanos que pueden votar realmente lo hicieron en 2008- lo que de por sí constituyó un récord - contra un 66 por ciento tanto de blancos no latinos como de afroamericanos.

Peor aún: mientras que el voto de los afroamericanos - un segmento hoy menor que el sector latino - en las presidenciales de 2008 fue el 12.1 por ciento del total, el hispano alcanzó solamente 7.4 por ciento.

¿Por qué? ¿Por qué hay tantos latinos que no votan?
¿Será por las penurias económicas, la desocupación, las preocupaciones diarias que a uno no le dejan pensar en otra cosa que no sea las necesidades inmediatas?
¿Por la práctica antidemocrática y obsoleta de celebrar los comicios un martes, en lugar de un domingo, y de no declarar ese día feriado laboral, lo que dificulta la tarea a los trabajadores?
¿Será por falta de educación cívica que los empuja a interesarse en cosas que no tienen que ver con su futuro, con sus derechos, con su posición en esta sociedad?
¿Será porque en muchos casos, aunque se han naturalizado, nuestra gente sigue pensando en volver a México, a El Salvador, a Puerto Rico, y se consideran parte de allá y no de este país?

Son todos motivos válidos. Respetables.

Sea como fuere, no votar es un error. Una falta consigo mismo. Dos pasos atrás sin ningún paso adelante.

No votar es - después de tanto anhelo de reforma migratoria, de mejora en los empleos, de necesidad de ganar más, del sueño de mandar a un hijo, o ir a la universidad y graduarse de profesionista - una grave omisión ciudadana. Especialmente habiendo tanto que quisiendo votar, no pueden.

Cada voto cuenta. Cada voto importa. Pero para usted, el suyo y el de la gente que lo rodea es el voto más importante de todos. Porque votar denota interés y participación, aunque sea en el nivel primario que constituye el voto. Porque si vota y no votó antes, esa puede ser la antesala a otros cambios, a otras mejoras en su vida. Incluyendo hacer que otra gente vote, diciéndoles que se sacudan todo y que, esta vez, por ser esta vez, vayan y voten. Por sus intereses.

No falte a la cita. Es el martes. No pierda la oportunidad.

Encuesta de HuffPost Voces

Galería del voto latino:

Voto latino

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