¡Denúncielos!

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Foto Rafael Urrea Soto

Ahmad Khan Rahami, de 28 años es el hombre de origen afgano señalado por el FBI de ser responsable de los tres actos de terrorismo ocurridos en New Jersey y New York en las últimas 48 horas.
Según las autoridades Ahmad forma parte de la célula terrorista responsable de las explosiones en Seaside Park NJ, Elizabeth New Jersey y Chelsea New York, así mismo tendría responsabilidad sobre el artefacto explosivo encontrado por la policía en la calle 27 con Broadway en Manhattan.

La cacería que emprendieron las autoridades, término esta mañana en Linden New Jersey con un intercambio de disparos y con la captura de Ahmad Khan Rahami.

La detención de este individuo se produjo en tiempo record gracias a la información suministrada por un anónimo a la policía. Ahora con Rahami bajo custodia, son muchas las preguntas a las que las autoridades deben encontrar respuesta. ¿Quiénes conforman la célula terrorista? ¿Los ataques se produjeron por orden de ISIS? ¿Es un caso aislado? ¿Quién financio los ataques? ¿Qué otros planes terroristas hay en marcha?

Y es en esta parte del proceso en donde los ciudadanos debemos cumplir un papel importante, el terrorismo no es un problema que compete sólo a las autoridades, es un problema que compromete nuestra propia seguridad y la de nuestras familias.

Debemos como ciudadanos estar alerta sobre lo que ocurre a nuestro alrededor, debemos cambiar esa actitud individualista que tenemos, aquella que nos hace pensar que nada de lo que ocurre en la calle nos compete porque no nos ha afectado.

Debemos ser más vigilantes de nuestro propio entorno, saber quiénes son nuestros vecinos, quienes son nuestros compañeros de trabajo y estudio. Observar con más atención cuando viajamos en el tren o cuando nos subimos a un bus, pero sobretodo reportar a la policía cuando veamos algo sospechoso.

El desenlace del ataque en Minnesota en donde el Somalí Dahir A. Adan, atacó con un cuchillo a 9 personas en un centro comercial, debe llamar nuestra atención, pues fue un policía que no estaba en servicio quien logró contener al atacante ya que los vigilantes del lugar no tenían ningún tipo de arma para proteger la vida de las víctimas.

En este momento y ante las circunstancias que se nos plantean, el silencio podría ser interpretado cómo el peor de los delitos, pues les permite a estos enemigos de la sociedad avanzar en sus planes y concretar mayores y quizás peores actos contra una masa indefensa.

No hemos visto en los noticieros los nombres de las personas que resultaron heridas en la explosión del sábado, pero no hay que ir muy lejos para intuir que muy seguramente la mayoría de ellos son turistas, estudiantes, empleados, inmigrantes, personas del común que por cosas del destino cruzaban por ahí.

Nuestra sociedad no se está enfrentando a un grupo, a una persona o a un líder, nuestra sociedad se está enfrentando a una ideología cuyo objetivo es la destrucción.