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La fortuna de tener un doctor como el mío: ¡Te amo Eddie!

caro doc eddie

Mucho Medicare, Medicaid y planes de salud que obviamente no vienen mal. Pero lo que se está perdiendo es ese contacto médico-paciente que cuando uno esta enfermo tanto necesitas. Cuando llegue a este país, le tenía un poco de miedo al sistema médico. Cuesta entenderlo, cuesta tener un seguro médico, pero más cuesta encontrar contención. Hasta que el doctor Eddie Armas llegó a mi vida.

La industria de las demandas, los juicios y demás...hizo que los médicos se alejaran de sus pacientes. Que los vieran como clientes. Que no exista esa mano amiga que toca nuestro cuerpo y que uno hasta podría decir que lo cura con esa caricia amistosa.

Por suerte no todos los doctores entran es esa sintonía. Hay quienes se corren de ese lugar temeroso y se convierten en ese brazo amigo. Este blog se lo quiero dedicar a Eddie Armas, mi doctor aquí en Miami, quien controla mi salud física, mental y espiritual.

Todos los médicos hacen su juramento hipocrático, del cual existen diferentes versiones aunque similares en su contenido, según los países y sociedades. Tome este fragmento muy utilizado en los países anglosajones creado por el Dr Louis Lasagna en 1964 porque me parece hermoso:

"Recordaré que no trato una gráfica de fiebre o un crecimiento canceroso, sino a un ser humano enfermo cuya enfermedad puede afectar a su familia y a su estabilidad económica. Si voy a cuidar de manera adecuada a los enfermos, mi responsabilidad incluye estos problemas relacionados.

Intentaré prevenir la enfermedad siempre que pueda, pues la prevención es preferible a la curación. Recordaré que soy un miembro de la sociedad con obligaciones especiales hacia mis congéneres, los sanos de cuerpo y mente así como los enfermos. Si no violo este juramento, pueda yo disfrutar de la vida y del arte, ser respetado mientras viva y recordado con afecto después. Actúe yo siempre para conservar las mejores tradiciones de mi profesión, y ojalá pueda experimentar la dicha de curar a aquellos que busquen mi ayuda".

Imagino la satisfacción de un profesional médico al poder curar un enfermo, así como su tristeza de no poder hacerlo. Pero no me cabe duda que cuando reciben el afecto de sus pacientes esa debe ser la mayor alegría.

Aplaudo a los médicos como Eddie Armas que se involucran con el corazón con sus pacientes. Que son integrales, como la medicina lo demanda, en este país donde a veces los médicos tienen miedo de ser seres humanos.

Se que hay muchos como él. Y como dice el dicho "el que busca encuentra." Y hay que buscarlos.... porque ellos siempre serán lo más sano que nos puede pasar.

Gracias Eddie. Por ocuparte de mi salud, de mantenerme bella porque mi profesión lo requiere, pero más ¡por estar ahí cuando te necesito siempre!

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