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Mi casa no es tu casa... pero igual vota por mí

Cuando uno puede ponerle nombre o una cara familiar al asunto de inmigración y ve en televisión que gente como el congresista republicano Steve King compara a inmigrantes- a nosotros mismos y nuestros familiares- con perros de caza, indigna y es difícil que cualquier otro argumento económico o de educación logre persuadirnos de votar a favor de personas del mismo equipo de King. Es ahí donde la dignidad puede más que cualquier otro punto y por más que pidan el voto en español quebrado, el mensaje es claro: "mi casa no es tu casa... pero vota por mí"
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FILE - In this Feb. 10, 2011 file photo, Rep. Steve King, R-Iowa speaks in Washington. Republican-leaning areas in states vital to President Barack Obama's re-election prospects are drawing top-tier Democratic congressional candidates who, even if they lose, could help turn out the vote and boost Obama's chances of winning a second term. The best example of the trend is former Iowa first lady Christie Vilsack, challenging GOP Rep. Steve King in Iowa's 4th Congressional District. (AP Photo/Alex Brandon, File)
FILE - In this Feb. 10, 2011 file photo, Rep. Steve King, R-Iowa speaks in Washington. Republican-leaning areas in states vital to President Barack Obama's re-election prospects are drawing top-tier Democratic congressional candidates who, even if they lose, could help turn out the vote and boost Obama's chances of winning a second term. The best example of the trend is former Iowa first lady Christie Vilsack, challenging GOP Rep. Steve King in Iowa's 4th Congressional District. (AP Photo/Alex Brandon, File)

steve king

A poco más de dos meses de las elecciones presidenciales del 2012, los partidos políticos, encuestadores y analistas coinciden en que el voto hispano será un factor decisivo en el resultado de los comicios; se espera una participación de más de 12 millones de hispanos, un 26% más que en el 2008. Pero hasta ahí llegan las coincidencias. La estrategia y los mensajes empleados por ambos partidos políticos- demócratas y republicanos- contrastan abismalmente. ¿Será que los hispanos podrán sentirse bienvenidos en un partido que dice compartir tradiciones y valores pero que busca deportar a los familiares?

Figuras hispanas prominentes del partido republicano como el senador de la Florida, Marco Rubio, han salido al paso para intentar contrarrestar el bajo porcentaje de aprobación del candidato presidencial Mitt Romney, su compañero de fórmula Paul Ryan y su partido entre los hispanos. En los últimos meses, Romney ha logrado subir 12 puntos porcentuales: del 15% ha subido al 27% de latinos, cifra muy lejana de aquel 44% que obtuviera Bush en el 2004. Según reportes, los republicanos apuntan a lograr 40% del voto hispano este año.

No obstante, la retórica de Rubio y sus aliados por sí sola es insuficiente para poder hacer contrapeso a las decenas de funcionarios electos y otros miembros del Partido Republicano que día tras día se esmeran por hacer sentir a la familia hispana como personas non gratas en suelo americano. Y la mala noticia para aquellos moderados dentro del GOP es que los extremistas del Tea Party, comités de acción política fondeados por los hermanos Koch y otros grupos nativistas, lejos de desaparecer como se creyó después de 2010 han tomado más fuerzas a tal punto que voces sensatas como los senadores Richard Lugar y Olympia Snowe han sido forzadas a retirarse por esos mismos grupos a partir de enero del 2013.

El argumento de muchos republicanos es que los valores y tradiciones de los hispanos coinciden con su agenda social y por eso el partido de los elefantes es la casa política natural de los latinos. Si bien los hispanos en el suroeste de los Estados Unidos tienden a ser un poco más conservadores socialmente que los hispanos en el noreste, es difícil creer que asuntos como aborto, bodas entre personas del mismo sexo y otros puntos "wedge" podrán ser más fuertes que la misma dignidad y lazos familiares. Los republicanos olvidan que los más de 11 millones de personas indocumentadas, en su mayoría hispanoamericanos, que viven en Estados Unidos son hermanos, tíos, sobrinos, primos de votantes que en su enorme mayoría se sienten ofendidos por la retórica en contra de sus familiares. Ningún ser humano es ilegal y mucho menos si es familiar.

Si bien en las encuestas el asunto de inmigración siempre aparece en un cuarto o quinto lugar desplazado por otros asuntos tales como creación de trabajos, impuestos, educación y salud, el mismo argumento de los valores aplica en esta instancia. ¿Cómo así? La sangre es más fuerte.

Cuando uno puede ponerle nombre o una cara familiar al asunto de inmigración y ve en televisión que gente como el congresista republicano Steve King compara a inmigrantes- a nosotros mismos y nuestros familiares- con perros de caza, indigna y es difícil que cualquier otro argumento económico o de educación logre persuadirnos de votar a favor de personas del mismo equipo de King. Es ahí donde la dignidad puede más que cualquier otro punto y por más que pidan el voto en español quebrado, el mensaje es claro: "mi casa no es tu casa... pero vota por mí"