¡Que vivan los amos de casa!

Cuando la producción de "Realidades en Contexto", de CNN en Español, me invitó para un debate acerca de los hombres que se quedan en casa para cuidar de los niños, confieso que tuve un flashback, no necesariamente de una buena etapa de mi vida.

El tema tiene muchos ángulos para discutir. Hay quienes están a favor, otros en contra. Cada día es más creciente el número de papás que se quedan en casa, no aportan de forma tradicional un ingreso financiero al hogar y cuidan de los niños.

Honestamente, en un momento de mi vida lo pensé, lo intenté, pero no me funcionó. Hoy todavía sigo pensando que ese "acuerdo" es una situación muy personal, muy de pareja y muy divina si se habla y se planifica.

A pesar de mi mala experiencia, sin entrar en mayores detalles, sigo pensando que es un ambiente idóneo cuando hay niños menores de 18 años, especialmente cuando se tiene más de un hijo y la madre tiene una consolidada carrera profesional y deseos de crecer laboralmente en los años más productivos de su vida.

Aquí radica la grandeza de una pareja que decide emprender junta el difícil camino de la paternidad. Es un signo de inteligencia y madurez el dialogar y establecer quién se puede quedar en casa o trabajar a tiempo parcial porque los niños necesitan atención, educación, amor y calor de hogar. Sigo creyendo que con ese cuento de que lo que importa es calidad no cantidad nos han tratado de dorar la píldora muchas veces. Se necesita cantidad y calidad.

Por mi experiencia como madre -y sin haber tenido esa posibilidad de quedarme en casa porque me incorporé a mi demandante trabajo como productora de televisión, con viajes incluidos, cuando mi hija tenía apenas tres meses de vida- no hay estructura que sustituya el cuido y la garantía educativa que ofrece la familia.

Tengo amigas a quienes tampoco les fue bien con esto de los "amos de casa". Los hombres terminaban metidos en el hogar, viendo tele, sin hacer casi labores domésticas ni mayores actividades con los niños y cuando ellas llegaban -cansadas del trabajo- tenían que empezar la otra faena.

Otras de mis amigas empezaron con debates existenciales acerca de si ellas eran las que trabajaban, de si los hombres eran los que tenían que proveer, que qué pensaría la gente, que si "mantengo" a mi marido. Consumidas por las dudas, algunas destruyeron sus matrimonios.

Pero hay increíbles ejemplos como el de mi editora en jefe, Marinés Arroyo, quien tiene tres hijos y el papá, Héctor Ambrogi, cuida de los pequeños.

"Trabajaba desde antes de quedar embarazada en un empleo fijo. Él tenía un trabajo a cuenta propia, y muy flexible, en donde él mismo hacía su horario. Yo sé cuán capaces son los papás, o al menos algunos, de cuidar a sus hijos. Mi papá fue quien me cuidó en mi casa antes de que yo cumpliera un año, mientras mi mamá salía a diario a trabajar en una oficina. Mi papá fue también quien me ayudó a cuidar a mi primer hijo mientras yo salía a trabajar. No tenía problema repitiendo esa historia, muy al contrario", cuenta Marinés.

Muchos se preguntan: ¿Qué ventajas hay que un papá sea quien cuide de los niños mientras la mamá trabaja? ¿Alguna desventaja?

"Así como les sucede a muchas mamás, es natural que en algún momento el papá sienta la necesidad de salir de la casa a generar ingresos. Quedarse en casa de por sí es un gran compromiso de parte de los papás que están acostumbrados a trabajar fuera del hogar, y deben como mínimo buscar qué hacer para distraerse una vez mamá llega a la casa, o durante el fin de semana, así sea ir al gimnasio. Si ya papá se cansó de estar todos los días en casa, es hora entonces de llegar a un justo acuerdo luego de revisar alternativas, como la posibilidad de matricular a los hijos -que tal vez ya no están tan bebés-, en una guardería", comparte Marinés.

Las estadísticas nos ponen a pensar en por qué el fenómeno de los padres que se quedan en casa va en aumento.

En el 2012, se contabilizó que 2 millones de padres no tenían un empleo y cuidaban de los niños en el hogar, según el Pew Research Institute. La recesión que experimentó Estados Unidos desde el 2007 hasta el 2009 fue una razón importante para este auge de los "amos de casa".

De acuerdo con el estudio del Pew, un 23 por ciento de los papás que se quedan en el hogar asegura que lo hace porque no puede encontrar un buen empleo, mientras que un 21 por ciento reconoce que quiere cuidar de los pequeños y de la casa. Esto contrasta con un 5 por ciento que tomó la decisión de no ir a laborar a la calle en 1989.

Un detalle que me llamó la atención es que cuando se indagó la opinión pública acerca de quién debía cuidar de los niños, un 51 por ciento cree que los menores están mejores cuidados por sus mamás que por los papás, en comparación con un 8 por ciento que sí cree que los padres son mejores que las madres para estas tareas.

Lo que hay de común entre mamás y papás encuestados es que a ambos se les hace difícil encontrar un balance entre las labores del hogar y las responsabilidades profesionales. Adicionalmente, un 48 por ciento de los padres y un 52 por ciento de las madres cree que es mejor quedarse en casa para educar y cuidar de los chicos. Sin embargo, ese mismo porcentaje reconoció que tiene que trabajar porque necesita el ingreso económico.

Las conclusiones quedan a consideración de cada uno. Para mí ¡que vivan los amos de casa! No hay nada más sexy que un buen padre.

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Así es la paternidad